Google ha decidido ensanchar sus horizontes y subirse decididamente a la revolución energética. El gigante de internet formuló hace dos años una utópica ecuación (RE-C) y ha reclutado cerebros de todo el mundo para avanzar a todo tren hacia la meta: Renovables más baratas que el Carbón.

“Existe una gran posibilidad de llegar a ese punto de inflexión en cinco años”, anticipa a EL MUNDO Bill Weihl, el cerebro verde de Google. “Puede que tardemos algo más, pero estamos decididos a apostar por ideas innovadoras en todo el abanico de las renovables”.

A través de su rama filantrópica, Google.org, la compañía destinó el año pasado 45 millones de dólares a la investigación en energía solar térmica, eólica y sistemas geotérmicos mejorados (EGS). También ha invertido en ‘startups’ como eSolar o BrightSolar, y en los últimos meses se ha lanzado al campo de la eficiencia energética con el PowerMeter, un software que permite controlar desde un ordenador portátil (y en el futuro, desde un teléfono móvil) el consumo energético en los hogares en tiempo real.

La reconversión de Google empezó desde dentro. La llegada a Mountain Valley de Bill Weihl, ex profesor del Instituto Tecnológico de Massachussetts, se tradujo en el rediseño del centro de datos (con un ahorro del 50% de la energía) y en la instalación de uno de los mayores tejados solares de EEUU, con placas fotovoltaicas capaces de generar 1,6 megavatios.

El propio Larry Page, cofundador de Google, entró en la dinámica y anunció su intención de “aplicar la misma creatividad e imaginación al reto de generar energía renovable a gran escala”. El reto, anunció, es llegar a producir un gigavatio de energía limpia (suficiente para abastecer San Francisco) a un precio más barato que el carbón.

La función de Weihl, elevado a la categoría de zar de energía verde de Google, consiste ahora en acelerar esa búsqueda, con la mirada puesta en la energía termosolar. Su objetivo es reducir un 50% o incluso un 75% el coste de los heliostatos (o espejos) usados para llevar a ebullición el agua y generar electricidad con vapor. Google está experimentando con materiales innovadores e intentando maximizar la eficiencia de otros componentes del sistema para cruzar la frontera de los cinco centavos por kilovatio/hora.

“Se trata de un programa piloto y aún no hay resultados” , advierte Weihl, que no oculta su deseo de ver al Gobierno invirtiendo de 20.000 a 30.000 millones de dólares en ideas de alto riesgo en renovables. “Obama ha dado un primer paso hace 15 días, cuando destinó 137 millones de dólares a 37 universidades y empresas que trabajan en I + D, pero hace falta más dinero si queremos combatir el cambio climático“.

Mientras se resuelve la ecuación, Google ha puesto todas las energías en el proyecto PowerMeter, que arranca en unos meses en Estados Unidos, Alemania, India y Canadá. Es un software que, usando dispositivos caseros o las redes inteligentes de las eléctricas, podrá informar del consumo energético de casa minuto a minuto. “La factura eléctrica ha sido siempre un punto oscuro para los consumidores”, afirma el padre de la idea, Ed Lu, ex astronauta de la NASA e ingeniero-jefe de Google. «Con el PowerMeter somos capaces de visualizar el gasto y corregir malos hábitos energéticos».

Lu abre de su portátil y hace el chequeo a distancia de las últimas 24 horas de consumo en su propia casa, en Silicon Valley. “La información será una de las claves de la próxima revolución energética”, vaticina. “Imagina el efecto multiplicador de millones de hogares ahorrando el 15% de energía todos los meses“.

Predicar con el ejemplo

El cuartel general de Google en Mountain View (California) es lo más parecido a un campus universitario, diseñado con los máximos criterios de eficiencia energética, gestión de residuos y aprovechamiento del agua, lugares de esparcimiento y descanso para los trabajadores, zonas de picnic e incluso un huerto de hierbas aromáticas de todo el planeta.

En el tejado del edificio principal está instalada una de las mayores superficies de placas fotovoltaicas en suelo comercial de Estados Unidos, con capacidad para general 1,6 megavatios, suficiente para abastecer unos 1.000 hogares. Las placas solares aportan el 30% de la energía en el edificio. Además, los trabajadores tienen gratis a su disposición una flota de ocho coches híbridos que se recargan en el garaje ‘solar’.

La compañía estimula el uso de la bicicleta, con donaciones de cinco dólares diarios a los trabajadores que se desplacen hasta la oficina en dos ruedas (el dinero se destina a una ONG de su elección). Los trabajdores disponen además de una flota gratuita de más de un centenar de bicicletas en el campus.

Para los que prefieren el transporte sobre ruedas hay un flota gratuita de autobuses con biodisel, utilizada por más de 1.500 trabajadores.

El centro de datos también ha sido rediseñado con los máximos criterios de eficiencia y con un ahorro del 50% de la energía. Más de 200 trabajadores participaron en un experimento interno para el ahorro energético usando el PowerMeter. El ahorro per cápita osciló entre el 10% y el 15%. La compañía estimula el uso eficiente de los ordenadores. Según sus cálculos, cada búsqueda en Google libera el equivalente a 0,2 gramos de CO2.

Fuente: El Mundo

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